Empieza una nueva década y ya han pasado 20 años del 2000. Los adultos de esos tiempos hoy son los gobernantes y empresarios de salida. Los adolescentes y jóvenes del Y2K hoy tenemos la responsabilidad y obligación de ser el sostén de nuestras familias, de nuestros padres y de nuestra ciudad.
Los conflictos sociales de los últimos meses nos han encontrado con una ciudad completamente dividida entre zona norte, zona sur, este y oeste. Nos han/hemos separado de una misma visión de país, departamento y ciudad. Estos conflictos han demostrado que no existe una verdadera representación de Cochabamba. Comités cívicos, alcaldías, prefecturas, federaciones, cámaras, etc. brillaron por su ausencia o por su falta de definición.
Y no me malinterpreten; en una sociedad que todos piensan igual se piensa menos. El problema no es el pensar diferente, el problema es no querer pensar, o pensar en la conveniencia personal, no lo que le concierta a una sociedad a la cual uno tácitamente representa. En este contexto, estuve pensando que es lo que ciertamente la ciudad de Cochabamba tiene para aportar a Bolivia.
Desde hace mucho tiempo nos hicieron creer que somos el granero de Bolivia, que somos la ciudad jardín y que somos la capital gastronómica de Bolivia. La realidad es que somos una ciudad con muy poca capacidad agrícola, somos una de las ciudades más contaminadas de Latinoamérica y de capital gastronómica estamos muy lejos.
De las ciudades del eje central, La Paz además de ser sede de Gobierno, que ya le abre muchas ventajas; ha apostado por el turismo. Hoy es considerada una de las 7 nuevas ciudades maravilla del mundo y tiene un teleférico que es noticia mundial. Es paso obligatorio para todos los turistas que visitan Sudamérica. Santa Cruz por otro lado, ha apostado por la agroindustria y a ser el motor empresarial boliviano. No hay empresa grande boliviana sin representación o sede principal en la capital del oriente boliviano. Si a esto le añadimos la inversión extranjera de franquicias y representaciones, tenemos las razones de su gigante crecimiento sostenido durante este nuevo milenio.
Cochabamba se ha quedado rezagada. No tiene una estrategia de ciudad y mucho menos de departamento. Adicionalmente, no hay ninguna organización que pueda representar el sentimiento cochala. Para poder entender o definir hacia dónde vamos, es importante vernos por el espejo retrovisor; de dónde venimos. Entender cuáles son nuestras ventajas competitivas y cuáles son nuestras desventajas. Además, que por supuesto, que necesitamos. La mezcla entre para que somos buenos y que necesitamos nos llevara a crear un plan ciudad.
1. Uno de los orgullos de Cochabamba que pasa desapercibido es la industria digital que existe en la ciudad. Empezando por el gigante tecnológico boliviano Jalasoft con más de 1000 empleados, hay más de 200 empresas de tecnología o ramas parecidas en la ciudad. Hay que entender que vivimos en un mundo digital, es decir no solamente se trata de desarrollo de software; también existe control de calidad del software, creación de contenido digital, mantenimiento de plataformas digitales, diseño gráfico para web, community management, atención al cliente, marketing digital, telemarketing, call centers, administración tecnológica, ecommerce, etc.
La cantidad de gente que trabaje en empresas de tecnología, contenido digital o de freelancer para empresas extranjeras es gigantesco y no se manejan datos específicos de cuánto dinero ingresa formalmente a través de empresas legalmente establecidas, como también lo que ingresa informalmente como remesas o pagos freelance a cuentas personales.
Algo muy importante de la tecnología, es que no necesita materia prima física. La materia prima es el cerebro de muchos cochabambinos, internet y una computadora. Es una industria no contaminante y de mucha escalabilidad.
2. Cochabamba otrora ciudad jardín de Bolivia, hoy tiene los índices más alto de polución de Bolivia. Sin embargo, también es una ciudad en la que muchísimos ciudadanos queremos un cambio real y queremos un cielo limpio. En este sentido, se han dado hechos que nos hacen pensar que una ciudad amigable con el medio ambiente es posible. Tenemos una ciclovía, que con una refacción y un impulso real puede pasar a ser una opción para convertir a la bicicleta en un medio de transporte. También se ha avanzado en la ley de la bicicleta en la ciudad, gracias a colectivos que promueven el uso de la bicicleta como un estilo de vida. Y si a todo esto le añadimos que hemos visto nacer el primer auto eléctrico de Bolivia, y que estamos construyendo un tren eléctrico metropolitano, hay razones de sobra para pensar que ser una ciudad eco-friendly es posible. Cochabamba no solamente debe tener la intención, sino que tiene la obligación de ser una ciudad ecológica dada la polución actual y su encierro entre montañas.
3. Las dos pasiones cochabambinas sin importar sin son de norte, sur, este u oeste; son el futbol y la comida. Como emblema de ciudad Wilstermann y Aurora y el recién ascendido Vinto Palmaflor tienen una destacada participación nacional. Sin embargo, en tema gastronómico, Cochabamba es el rey sin corona. Esa corona se la ha quitado La Paz ya hace mucho tiempo. Diferentes revistas turísticas y mundiales han rescatado a La Paz como la nueva Lima en oferta gastronómica latinoamericana. Existen restaurantes mundialmente famosos y su oferta es variada e inclusiva al añadirle el valor cultural a la experiencia culinaria.
Cochabamba tiene que ser verdaderamente la capital de la comida boliviana. Para esto se necesita revalorizar la comida típica y las tradiciones locales. Se necesita ver este tema en diferentes niveles. Desde un relanzamiento de la comida como eje central de la cultura cochala, hasta jerarquizar la oferta, llegando a un público más exquisito e intentar ser una parada importante en el circuito turístico nacional y sudamericano por la calidad y presentación de la comida, no solamente por la variedad y sazón.
No nos engañemos más. Si Cocha quiere ser una ciudad que no sea solamente para ir a comer un chicharrón y visitar a los abuelos, tenemos que apostar por pilares de ciudad, ejes conductores que logren posicionarnos como alternativa para mantener el talento en Cochabamba.
CONCLUSION
Soñemos con una Cochabamba 2025 de la cual nos sintamos orgullosos. A través de estos últimos 20 años y gracias a muchos valerosos llajtamasis y con prácticamente ningún apoyo estatal, hemos logrado ser la capital de la tecnología en Bolivia. Tenemos la empresa más grande de Software de Bolivia, hemos desarrollado el primer auto eléctrico y también somos la casa de una de las empresas más grandes de Amazon del mundo.
Creamos que una ciudad tecnológica es posible. Logremos que el sueño de los bolivianos amantes de la tecnología sea venir a Cocha a estudiar, a buscar trabajo o a generar trabajo. Ser el Cocha Valley del futuro.
Soñemos con gente movilizándose, utilizando bicicletas, autos eléctricos y un tren metropolitano. Revitalicemos la ciudad con scooters y bicicletas públicas recorriendo la ciudad y la ciclovía. Paradas y estacionamientos verdes bien cuidados y sostenidos por la comunidad.
Imaginemos una estrategia país para revitalizar la industria gastronómica en Cochabamba. Una alianza estratégica entre empresa y cultura para fomentar una de nuestras pasiones. La comida.
Soñemos con circuitos turísticos que exploten ese nuestro sazón y carisma para el bienestar de nuestras comunidades. Soñemos con restaurantes que sean por si mismos una experiencia culinaria. Creemos la estrategia de cómo podemos convertir nuestros talentos, capacidades y necesidades en una marca ciudad y hagamos acciones tácticas con nuestros gobernantes para alinear a nuestra ciudad.
Todos somos Cochabamba, el cambio empieza en ti.
Leave a comment